Uno de los principales intereses del Museo Arqueológico de Andalgalá son las urnas funerarias que preserva.
 |
Momia de niño |
La mayor parte de éstas son enterratorios de párvulos, casi siempre por pérdidas en el séptimo mes debidas a la falta de iodo.
Otras urnas funerarias contienen los restos de sacrificios humanos. Los sacrificios humanos se originaban en caso de grandes desastres naturales tales como sequías o inundaciones, cuando la gente ofrecía a los dioses lo más preciado que tenía. En estos casos, estas ofrendas podían llegar al extremo de sacrificar a un hijo.
Los distintos tamaños de las urnas dan la pauta más aproximada a la edad del occiso. Las urnas grande pudieron haber sido para adultos, aún cuando no era éste el enterratorio normal. Este tamaño estaba destinado a preservar los cuerpos de personajes importantes que se introducían en las urnas momificados y deshidratados.
Otra de las urnas funerarias preservadas en el Museo Arqueológico de Andalgalá tiene un envoltorio formado por tres tipos de ponchos: el interior es de vicuña, el del medio de alpaca y el exterior de llama. Se lo ataba con un cordel de lana trenzado al revés de lo normal por cuanto creían en una vida posterior.
 |
Urnas de la cultura santamarina |
Las urnas de la Cultura Santamarina presentan una forma mucho más alta que las de Belén. Sus pinturas son también mas ricas, en tanto y cuanto son figuras geométricas, o abstracciones de rostros humanos o de animales. También se halla en ellas la huella del Suri, fundamental en sus creencias para la subsistencia.
La otra cultura en cuanto a cerámica funeraria es la de Belén. Florece antes que la Santamarina. Difiere en forma y pintura. El cuerpo y cuello son mas bajos. Casi todas las figuras representan la serpiente, por lo general bicéfala que es un símbolo emparentado con la muerte: serpiente y hombre bajo la tierra.
Información recopilada por Iván Grondona para "El País que no Miramos".
Fotos: Iván Grondona.