Abre el paseo por VILLA OJO DE AGUA, en el Sur de la provincia de Santiago del Estero, un viejo edificio de 1901, con su informal telaraña de cables telefónicos y de electricidad cubriendo el frente.
La fundación de la villa data de 1884, cuando se establecen allí los Corvalán. Y la iglesia fue levantada en 1892, 8 años después.
Una villa aparentemente detenida en el tiempo, al caminar sus calles el visitante puede cruzarse con una gallina que hace caso omiso del calor del verano, o descubrir un caballo protegiéndose del sol bajo un cobertizo.
Pero lo que pocos saben, es que detrás de esa aparente calma provinciana, se activan una cantidad muy importante de artesanos.
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1. La señora de BAEZ tiñe e hila la lana de oveja. |
Como la señora de BAEZ que tiñe e hila la lana de oveja. Para el teñido no utiliza anilinas industriales, como se utilizan en la actualidad, sino tintas vegetales, como fue originalmente el método para dar color a las lanas.
Como todos los artesanos, en general, es autodidacta y los diseños va creándolos en el momento de hacer sus nudos, respondiendo a su inspiración.
Por supuesto que los dibujos cambian, no siempre son los mismos; pero todos ellos tienen influencia de la cultura chaco-santiagueña. Aunque su madre no lo había hecho nunca, ella conserva la costumbre de hilar con huso.
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2. Andres Saravini
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Otro artesano, ANDRES SARAVINI, anteriormente se ganó la vida de diversas maneras. Fue peón mensual de estancias, o sembrador con arado de caballo en las chacras para rematar sus actividades como chofer de camiones.
Con respecto a la preparación del cuero para sus trabajos, explica que primero se lo estaquea, hasta que se seca y después con un palo o tarro se lo pela. Su arte mayor es el de armar rebenques o arreadores, cuyos mangos son de hueso de vaca o caballo recubiertos con su trenzado.
Justamente, todos los rebenques que el visitante descubre en el taller forman parte de su colección privada.
Antes de dejar toda la maravilla artesanal y paisajística de Villa Ojo de Agua, se observa una puerta cancel que llegó hasta ese lugar quien sabe desde donde, para defenderse de la depredación del "modernismo”.