Los terrenos del Club Belgrano fueron adquiridos por éste el 17 de julio de 1929, siendo presidente del Club Virgilio Maffei.
Según la investigación realizada por Elisa Casella de Calderón y que figura en el numero 12 de su publicación, Buenos Aires Nos Cuenta, dedicada al bajo Belgrano, descubrimos la existencia de dos terrenos originales. Uno de los cuales perteneció a una Morena Libre.
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| Puerta de entrada al Club Belgrano |
El primero de ellos, de Domingo Portillo, el 1ero de marzo de 1795 es vendido a Leandro Muñoz; quien el 7 de marzo de 1833, lo otorga a Don Paulino de la Sota; el que 6 años después, el 27 de febrero de 1839 da posesión de ranchos y terrenos a favor de Juana Ferreira.
El otro terreno, fue propiedad hasta el 16 de abril de 1821 de la madre de don Pedro Sabatini quien, como apoderado de ella, lo vende a Antonio Olla de Benavidez. El 17 de marzo del año siguiente, 1822, Don Antonio da testamento de este terreno a favor de Morena Libre Rosa, la que pese a su estado de liberta, figura en el testamento como Morena Libre Rosa de Olla de Benavidez, lo que significaba mantener un estado de dependencia de su ultimo dueño.
A la muerte de Rosa, el tutor y curador de los menores, hijo de la finada, vende la propiedad el 22 de mayo de 1839 a favor de Juana Ferreira.
Así llega esta Juana Ferreira a ser dueña de los dos terrenos del bajo Belgrano que el 29 de noviembre de 1843 vende, en una sola operación, a doña Candelaria del Cerro de Corvalan.
La casa de estilo colonial que hoy se ve desde la Av. Luís María Campos fue construida por doña Candelaria del Cerro de Corvalan.
El Dr. Rafael Jorge Corvalan y su esposa se instalaron en esta propiedad en 1843, es decir, 15 años antes de fundarse el pueblo de Belgrano.
Ante el fallecimiento de la propietaria, el Dr. Corvalan dispuso la división de los terrenos en lotes y diseñó las futuras calles siguiendo la planimetría; lo que, más adelante, origina un juicio contra la Municipalidad, ya que ésta se apodero del trazado de esas calles y las dio por suyas.
Al 10 de febrero de 1901, quedan sobre las pintorescas barrancas de Belgrano, 58 mil metros cuadrados de los últimos terrenos de la sucesión Corvalan, inclusive, la magnifica quinta, cuya finca es hoy el club Belgrano; y en la cual aún hoy se pueden apreciar centenarios ejemplares de ombues, eucaliptos, cedros del Líbano, casuarinas y pinos.
En este fraccionamiento final terminaron estas tierras que originalmente constituyeron un dominio que se extendió desde las hoy Avenida Cabildo y entre las actuales calles Pampa y Dorrego hasta el Río de La Plata.
Aunque en 1943 el predio corre el riesgo de ser subastado y perdida su conservación, hoy se encuentra aún en manos del Club Belgrano.