En la localidad de San Isidro, provincia de Buenos Aires, el Nº 375 de la calle Fondo de la Legua presenta una casona de construcción moderna con una fachada con reminiscencias medievales. Se trata del Molino del Manzano, propiedad de Vicky y Pablo Sigwald.
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Fachada del conventillo |
La intimidad del ámbito creado en las viejas caballerizas construidas en 1928 recibe a quienes lo visitan desde el improvisado mostrador donde se exhiben las pilas de papeles artesanales o los "lápices ramita" fabricados con los pequeños troncos que deja la poda de árboles.
Desde ahí, hasta llegar al taller es posible disfrutar de cada uno de los rincones que ofrecen al visitante la posibilidad de conocer los distintos tipos de papeles y la manera en que se los transforma en hojas de uso común, en invitaciones especiales, o en páginas de ediciones con reminiscencia de las primeras que llegaron a manos de lectores varios siglos atrás.
En el taller funciona la batea diseñada por Pablo Sigwald, que a diferencia de las clásicas está realizada en acero inoxidable por cuanto el objetivo es hacer papel arcaibal.
Para llegar a esa instancia, la batea muele los trapos viejos, hojas o papeles usados, mediante un trabajo de circulación de agua y destrucción de los materiales depositados hasta ir formando la pulpa que será la base del papel.
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Pasillo de entrada al conventillo |
Los viejos moldes ingleses legítimos, de propiedad del taller, se encargarán de recibir la pulpa que, tras el primer escurrido, dejará aparecer en el fondo de ellos cada una de las hojas que, intercaladas por fieltros, permitirán separarla de la anterior y dar el primer gran escurrido sobre base plana, para llegar luego a la prensa del primer secado.
Las hojas ya realizadas cuelgan de tendederos para secarse, terminando en escurrido y evaporándose la humedad.
Marcos Joly, un importante periodista decía en un artículo del diario "CLARIN" de Argentina: "La fabricación del papel reconoce orígenes artesanales que la tecnología supo desechar. Pero hace algunos años, estas viejas técnicas fueron recuperadas por artesanos como los Sigwald que hoy siguen haciendo un papel como el de entonces.”
Este Molino produce también "protopapeles" que exporta a los Estados Unidos y a Europa.