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Vista de la esquina de Perú y Av. Belgrano |
La CASA DE LA VIRREYNA, hoy sede de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), es una edificación que nada tiene que ver con aquel principio de siglo XIX al que se hace referencia cuando se menciona a una Virreyna como su dueña.
En ese predio existió una casona en la que vivía una señora que -según cuenta la historia- mantenía relaciones secretas con uno de los virreyes que tuvo nuestro país.
Así nació el apodo del lugar que, en 1878 se convirtió en sede del Monte de Piedad -montepío-, entidad precursora del Banco Municipal de préstamos.
Toda esa historia quedó atrás cuando los ingenieros Dirk y Dates dirigieron la construcción de este magnífico edificio, creado por el arquitecto Ronond.
Levantar la cabeza es descubrir el placer de observar las cúpulas, los enormes cóndores ubicados en la parte más alta o la tremenda fuerza de los atlantes colocados como para sostener el segundo piso.
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Los atlantes |
Construido para ser sede de embajada, a costa de la destrucción de la Casa de la Virreyna, tiene un importante dato que refleja el grado de responsabilidad por la preservación de la memoria ciudadana de su autor.: a sabiendas de lo que iba a destruir, hizo un relevamiento total de esa propiedad con todos los detalles inherentes a su planta, sus muros y -seguramente- hasta los colores de pintura que se descubrieron en las salas y patios exteriores, y ese trabajo fue entregado a la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires.