El dueño de las tierras donde se encuentra la Basílica de San José de Flores era Juan Diego Flores, quien al morir las dejó en herencia a su hijo Ramón, y éste en el año 1806, dona a la Curia de Buenos Aires una manzana para la construcción de una iglesia, y otra, al Estado para la formación de una plaza.
El actual edificio del templo de San José de Flores no es el original ya que en 1879, el existente no aceptaba mas refacciones.
Así fue como, con fondos de donaciones y remates de terrenos de la primitiva manzana parroquial, don Feliciano de Vita, al hacerse cargo de la parroquia, logró organizar para el día 4 de mayo de 1879 la colocación de la piedra fundamental del nuevo templo.
Los arquitectos Benito Panuzzi y Emilio Lombardo terminan los planos en julio y el 23 de ese mes se colocan los primeros ladrillos.
Fueron padrinos Angela Dorrego de Ortiz Basualdo y Mariano Aguirre; y constructores, Andrés Simonazzi y Tomas Alegrini.
El costo fue de tres millones y medio de pesos moneda corriente y se inauguro el 18 de febrero de 1883.