Dice Fray José Brunet en su obra “Santa Maria del Buenos Aires” que, la Basílica de Buenos Aires, cuyas torres alcanzan los 75 metros de altura, es un proyecto del arquitecto salesiano Presbítero Ernesto Vespígnani quien adoptó los planos del Ingeniero Conde Carlos Copi para la iglesia del Sagrado Corazón de Maria de la ciudad de Turín.
A la muerte de Vespígnani, lo sucedió el padre Francisco Martínez, también salesiano. Los primitivos constructores Murnie y Costa fueron reemplazados por Pini y Costa.
Su estilo es el gótico italiano o lombardo del norte de Italia. Un importante rosetón pentagonal sobre la fachada y a ambos lados de ellas; y las bases de las 2 torres campanarios, de planta cuadrangular colocadas diametralmente a los ejes del edificio envuelven el majestuoso atrio con 2 puertas centrales.
Este templo tuvo 3 antecesores en este mismo lugar. El primero, un modesto oratorio dedicado por los padres cordobeses Osan y Torres a San Pedro Nolasco, fundador de los mercedarios y bendecido por Monseñor Federico Ameiros el 17 de noviembre de 1893.
El 10 de marzo de 1894, en la esquina de la calle Gauna, hoy Gaona, y otra calle proyectada, hoy Espinosa, justamente Monseñor Antonio Espinosa bendijo la piedra fundamental de una capilla que se inauguro el 10 de agosto del mismo año 1894 y en la que en 1895 se celebró por primera vez en Buenos Aires a Nuestra Señora de Bonaria.
El 21 de septiembre de 1897 se pasó a otra capilla construida por Nicolás González y bendecida por Monseñor Espinosa.
Finalmente, El 3 de diciembre de 1911 se bendice la piedra fundamental de este templo que se inaugura 21 años después, el 3 de diciembre de 1932.