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Vista aérea de la Cuesta a 10.000 metros de altura. |
La Cuesta del Portezuelo, cuando puede observarse a mil metros de altura, envuelta en el silencio del atardecer, cubierta de nubes, deja filtrar primero un rayo, y después muchos más; de un sol que no quiere encandilar con contraluces, mientras se filtra mágicamente sobre ese Paisaje de Catamarca al que tan bien describió el folclorista Polo Gimenez.
Paisaje de Catamarca – Polo Giménez:
Desde la cuesta del Portezuelo
mirando abajo, parece un sueño;
un pueblito acá, otro más allá,
y un camino largo que baja y se pierde.
Allí un ranchito sombreao de higueras
y bajo el tala, durmiendo un perro;
y al atardecer, cuando baja el sol,
una majadita volviendo del cerro.
Paisaje de Catamarca
con mil distintos tonos de verde
un pueblito acá... otro más allá...
y un camino largo que baja y se pierde.
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Atardecer en la Cuesta del Portezuelo |
Y ya en la villa del Portezuelo,
con sus costumbres tan provincianas,
el cañizo acá... el tabaco allá...
y en la soga cuelgan quesillos de cabra.
Con una escoba de "pichanilla"
una chinita barriendo el patio;
y sobre el nogal, centenario ya,
se oye un chalchalero que ensaya su canto.
Paisaje de Catamarca
con mil distintos tonos de verde
un pueblito acá... otro más allá...
y un camino largo que baja y se pierde.
Siguiendo la letra de la canción observar el camino que serpentea en la ladera, dando la sensación de trepar por ella como queriendo llegar al lugar donde uno se encuentra, envueltos en el hermoso silencio profundo que llegaba desde el infinito, hasta donde apuntara la mirada para rodearnos, y hacernos sentir aislados.
Mientras tanto, debajo, casas, coches y las cintas de asfalto dejan testimonio de la vida en marcha y cuando uno levanta la mirada ahí, a su espalda, la cumbre como vestida de nubes, adquiere una dimensión excepcional; la que solo puede sentirse frente a esa grandeza. La grandeza de un paisaje excepcional de Catamarca.