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En el paisaje rojizo que se sucede en farallones, acantilados, pilares de erosión, cornisas y graderías se dan cita el pasado geológico, vertientes de aguas curativas, restos fósiles y un complejo mundo de flora y fauna.
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A escasos 122 kilómetros de la ciudad de SAN LUIS, avanzando por la hermosa Ruta 147, se llega al cartel que indica Hualtarán.
Frente al mismo se abre el camino que conduce a SIERRA DE LAS QUIJADAS, una formación rocosa, con 120 millones de años de antigüedad y cuyo nombre se debe a la gran cantidad de quijadas de Pterosaurios encontradas en su formación geológica.
Desde ese punto geográfico comienza a descubrirse la belleza del espacio físico al que da un matiz muy especial la tierra rojiza que domina el panorama y los rescates arqueológicos que están señalados a la vera del camino que conduce al corazón de la sierra.
El avance permite encontrar, semienterrados por el tiempo, algunos de los viejos hornos aborígenes descubiertos por los arqueólogos.
Más adelante se halla el espacio, abierto a la curiosidad de los visitantes en el cual, según la recopilación de la bióloga Silvia Alabama, fueron encontrados los restos fósiles de Pterosaurios propagados a todos los continentes en el período Jurásico, cuando adquirieron su mayor capacidad de vuelo.
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Declarado Parque Nacional en el año 1991 sirve a todo tipo de turismo.
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Recorrer cada uno de esos lugares donde los arqueólogos realizaron sus investigaciones, es un motivo indudable de atracción que matizará el recorrido con la contemplación del peñasco, bautizado como "TORTUGA GIGANTE" y otros, a los que la imaginación del visitante también pondrá nombre.
En el paisaje rojizo que se sucede en farallones, acantilados, pilares de erosión, cornisas, y graderías; se dan cita el pasado geológico, vertientes de aguas curativas, restos fósiles y un complejo mundo de flora y fauna que acompaña hasta llegar al corazón de la sierra.
Una vez ahí, en el mismo momento en que se alcanza esa altura, con el inmenso murallón de piedra rojiza a la espalda y un imponente Potrero de la Aguada, al frente; cuyo infinito supera la dimensión más lejana que pueda darse a esa palabra; el panorama total que envuelve al visitante le permitirá pensar que está inmerso en un símil de El Gran Cañón del Colorado, en plena provincia puntana.