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Uno de los Mateos en la puerta del Jardín Zoológico
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El Jardín Zoológico es la zona donde los Mateos, que han sobrevivido al progreso, pasean para su diversión a grandes y chicos.
Tienen una larga historia que comienza a mediados del siglo XIX, cuando los llamaban Victorias y eran traídos al país para su uso personal por las familias adineradas.
La mayoría de estos coches eran de procedencia francesa, como el marca Flor de Liz, que ya cumplió 100 años y en cuyas ruedas puede leerse Henrie Binder, Rue de Colisees, Paris.
Llegaron a circular 10 mil de estos carruajes en 1900; le contaba a José Leandri en una nota para Clarín Revista, Don Juan Bernardes.
Hoy, se cuentan en Castillo 1471, no más de 15 coches. No es una ocupación que de para vivir. Pero los que están en esto, lo hacen porque quieren sus coches y a sus caballos; a los que no solamente cuidan y alimentan; sino que atienden muchas veces como veterinarios.
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| Detalle del lateral del Mateo |
Hoy, estos Mateos son solicitados por turistas, pero también por novios como marcos para de las fotos.
Castillo 1471 es una suerte de lugar mágico, donde tanto puede estar filmándose un comercial para televisión; como un largometraje; o asistiendo a la salida en caravana de estos ejemplares de una edad de oro del transporte a sangre, mantenidos hoy por quienes aman su profesión y a los que ya están listos para reemplazarlos sus hijos o los amigos, que empezaron acercándose por curiosidad y hoy son fanáticos de los Mateos.