El Barrio Monseñor Espinosa pudo construirse gracias a una gran colecta nacional. Infinidad de donaciones fueron realizadas, siendo la primera de ellas la del terreno dado por Pereyra Iraola. A esta se sumaron donaciones de cal, cemento, ladrillos y todo aquello que pudiera resultar útil para la construcción de un barrio obrero.
El Monseñor Espinosa aspiraba a que este barrio fuera ocupado por familias grandes, que tuvieran muchos hijos. Muchas familias se inscribieron, seleccionándose aquellas con mayores necesidades.
La construcción se inició en el año 1917 y la inauguración se produjo en el año 1923 y fueron arquitecto y constructor, respectivamente, Cucullo y Sabater.
64 casas de 4 habitaciones se distribuyen en 8 pabellones. Entre 2 de ellos se ubicó una edificación que sirvió de despensa, almacén, farmacia o ferretería para atender las necesidades del barrio.
De acuerdo con los testimonios de los vecinos del barrio, el alquiler original fue de 68 pesos y se lo mantuvo con tan poca variante que en el último tiempo daba vergüenza pagar esa suma.
En la década de 1970 se le ofreció a cada familia la posibilidad de comprar la casa que estaba habitando en 3 millones de pesos. Aquellos que no disponían de esa suma recurrieron a cuanta autoridad o financiera pudiera ayudarlos, y finalmente pudieron hacerlo gracias al aporte del Hogar Obrero. Una placa hoy recuerda con agradecimiento a esa entidad.