Arquitectura y trazado urbanístico de la reducción jesuítica de San Ignacio Miní, San Ignacio, provincia de Misiones

18 DE JUNIO, 2011 | Grondona Olmi, Verónica

Visitando las ruinas de Loreto, Santa Ana y Santa María La Mayor, además de las de San Ignacio Miní, se obtiene una visión más acabada de lo que fueron las reducciones jesuíticas en la región.

Las ruinas de la reducción de San Ignacio Miní son las que permiten apreciar mejor el trazado urbanístico y la arquitectura de las antiguas reducciones jesuíticas de Misiones, Paraguay y Brasil, dado que han sido reconstruidas parcialmente en una tarea iniciada a partir de 1940 por el agrimensor Juan Queirel, los arquitectos Mario Buschiazzo y Carlos Onetto, y el dibujante Vicente Nadal Mora.   

En una primera etapa, las reducciones se construyeron sin un claro trazado urbanístico, realizándose las construcciones en adobe, tapia y paja.  Pero, a partir de la derrota de los bandeirantes portugueses -que atacaban las reducciones al adentrarse en el interior de la region- en la batalla de Mbororé en 1641, las reducciones logran asentarse definitivamente en un lugar con un claro proyecto urbanístico, y construcciones de piedra de la región -la basáltica para los fundamentos y la arenisca para el resto de las construcciones- y maderas también de la región, como el lapacho negro.  

El trazado urbanístico de las reducciones lo componen entonces: la plaza, el templo -el primer edificio que se levantaba en la reducción-, colegio, cementerio, y las viviendas de los guaraníes, además de otras construcciones que pueden variar entre reducciones.   Maqueta de la que fuera la reducción de San Ignacio Miní, por Juan Hedman, Hugo Viera, y Rossana Hedman   La plaza tiene forma rectangular y suelo de tierra -no césped-, y es el lugar donde se concentraban todas las celebraciones cívicas y religiosas, y también se constituye en plaza de armas, ya que los jesuitas habían tenido que luchar contra los bandeirantes y estaban organizados militarmente.

Las calles estaban ornamentadas con naranjos y limoneros, de los cuales aún quedan algunos en San Ignacio Miní.

El templo principal de San Ignacio Miní fue terminado hacia 1724 por el Hermano José Brasanelli. Tiene 63 metros de largo por 30 de ancho, y entraban en ella 3000 guaraníes de pie. Era una iglesia de tres naves, recubierta en su interior por madera -para lograr una mayor calidez y acústica, y con ribetes dorados que brillaban con la luz del sol que entraba por puertas y ventanas. Observar en la entrada a la Sacristía y al Templo las tallas en las columnas. Se trata de únicos ejemplos del Barroco Guaraní, materialización de la mezcla de culturas y del sincretismo religioso que tienen lugar en la región.

La residencia o colegio se componía de un refectorio -habitación destinada para comedor- con su enterrefectorio, seis aposentos y una biblioteca junto a la sacristía y su correspondiente patio interno.  

El Cabildo era la autoridad máxima en cada reducción y estaba compuesto por 7 u 8 caciques. Los curas mantuvieron la institución tradicional guaraní del cacicazgo. El edificio del cabildo se encuentra sobre la plaza principal, a la derecha (mirando hacia la iglesia) y tenía puertas más altas que el resto de las edificaciones. La cárcel yacía dentro del cabildo.   

Los talleres, donde se producía todo lo que se consumía dentro de las reducciones, contaban con cocina, panadería, carpintería, herrería, platería y los telares.  

Detrás del colegio, el templo y el cementerio de San Ignacio Miní, se hallaba una extensa huerta orientada al sur. Estas tierras, llamadas Tupá-mbaé o «propiedad de Dios», pertenecían a la colectividad y eran cultivadas por los guaraníes por turnos, recibiendo una pago en especies. Los productos eran destinados para cubrir necesidades de la comunidad, pagar el tributo al Rey, sostener a los misioneros, incapacitados, enfermos, viudas, huérfanos, y socorrer a los pueblos vecinos en dificultades.  

En esta reducción existían dos edificios de cotyguazú (para las viudas o mujeres con esposos ausentes) y una posada, situadas al lado este de la plaza.  

Las viviendas de los guaraníes se ubicaban de manera paralela a los lados de la plaza y en hileras hacia la periferia. Antes de la llegada de los Jesuitas, los Guaraníes vivían en casas grandes en las que convivía un grupo de personas. Los jesuitas alteraron levemente este concepto de vivienda para adecuarlo al concepto europeo de la misma, y subdividieron así la casa grande en pequeñas casas de familias nucleares, las que a su vez, tenían una pequeña huerta para su consumo personal. Siete a doce unidades o habitaciones constituían una «manzana», que organizada como un elemento cerrado estaba rodeada de galerías perimetrales.   

Otras edificaciones ubicadas dentro de la reducción eran: los tambos, ubicados libremente, las carnicerías o «rastros» junto a la huerta; los galpones, ubicados en la periferia del pueblo; y ermitas y capillas de libre ubicación.   

Los jesuitas fueron expulsados de los dominios españoles en 1767, quebrándose a partir de entonces el sistema de las reducciones. En 1817 tropas paraguayas invadieron, saquearon y quemaron estas reducciones. Por su parte, la vegetación fue creciendo sobre las ruinas, ocultándolas en muchos casos, hasta que la reducción comenzara a ser reconstruida en 1940.

Visitando las ruinas de Loreto, Santa Ana y Santa María La Mayor, además de las de San Ignacio Miní, se obtiene una visión más acabada de lo que fueron las reducciones jesuíticas en la región.

Dirección

Alberdi entre Rivadavia y Bolívar

Cómo llegar

Datos de Contacto: Tel.: +54 (0)3752 447963 Tel. Boletería: +54 (0)3752 470186 E-mail: imagenysonidosanignacio@gmail.com www.misiones-jesuiticas.com.ar/ Horarios: Todos los días de 7 am a 7pm. Precio de entrada:
El precio de la entrada varía para extranjeros, nacionales y misioneros. La entrada de San Ignacio es válida para visitar las reducciones de Loreto, Santa Ana y Santa María La Mayor dentro de los 15 días. El espectáculo de Imagen y Sonido que se realiza de noche tiene un costo adicional. Cómo llegar a San Ignacio:
Tren: El tren del litoral (El Gran Capitán) hace el recorrido Buenos Aires – Apóstoles. Desde allí, un colectivo contratado por la empresa de trenes termina el trayecto hasta Posadas (30 minutos). El tren hasta Apóstoles tarda 30 horas si no hay inconveniente. El precio en clase turista Federico Lacroze (Buenos Aires) – Posadas (Misiones) es de 118 pesos. Para información actualizada sobre los servicios de trenes en Argentina ver
www.sateliteferroviario.com.ar
Colectivo: Se pueden tomar colectivos a San Ignacio desde Apóstoles, desde Posadas (14 pesos desde Posadas), ambas en Misiones; o desde Buenos Aires u otras ciudades argentinas. El trayecto Retiro (Buenos Aires) – San Ignacio (Misiones) puede costar entre 336 y 444 pesos, aproximadamente.
Auto: A través de la Ruta 12, desde Posadas hasta el norte (59 km), desde Puerto Iguazú hasta el sur (237 km).
Avión: Aeropuerto de Posadas Tel.: +54 (0)3752 457413/457414.

Fuente consultada:

– Web: www.misiones.gov.ar, URL: www.misiones.gov.ar/historia/PatrimonioJesuitico.htm#Santa%20Mar%EDa%20La%20Mayor al 18 de junio de 2011.
 – Información provista por Fernando Cabral durante el recorrido realizado por la reducción de San Ignacio Miní el 16 de mayo de 2011.     

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