Artista Marcelo Maira, de Nuñez, Ciudad de Buenos Aires

5 DE AGOSTO, 2010 | Maira, Marcelo

Pinturas...




Su historia
Nace en Rosario en 1946 – pintor dibujante docente – comienza a estudiar dibujo y pintura a los ocho años con el pintor Héctor López. Continua en la academia Rafael Sanzio con el profesor Higinio Mattioli.Luego ingresa en el taller del pintor Estanislao Mijalichen, (discípulo de Juan Grela) ya radicado en Buenos Aires en el año 1969 estudia en la Escuela Nacional de Bellas Artes. En el año 1975 recorre el noroeste argentino y Perú en viaje de estudios e investigación. Realiza en Perú una muestra individual, participando también en una exposición colectiva.

Desde 1976 se dedica a la enseñanza de artes plásticas en su taller particular. A partir del año 1997 integra el grupo de asesores de artes plásticas del Centro de Gestión y Participación Nº 13. Actuó como jurado en salones oficiales y privados.  

Desde 1968 hasta 1999 ha participado en mas de ochenta muestras colectivas donde se incluyen salones oficiales y privados obteniendo veinte distinciones en las disciplinas de dibujo y pintura.

Ha realizado nueve muestras individuales desde 1969 hasta 1999. 

Concepto
Presencias del tiempo del sol y de la tierra
“Habéis de velar mucho en hacer andar al sol y a la tierra”
Fray Bartolomé de las Casas. “Apologética”. México, 1967, pp. 406-410

Antepasados
En la Obra de Marcelo Maira el concepto es América, y debe verse como una arqueología de la forma que pretende recuperar ese alfabeto perdido, cuyos balbuceos se extendieron desde el Paleolítico, alcanzara su esplendor durante las grandes civilizaciones, y se diluyera con la llegada de la conquista. “Somos lo que vamos siendo”, afirmaba Magrassi, y, Maira, rosarino de antepasados italianos, asume el mestizaje, eludiendo la formación académica, y estudiando con Estanislao Mijalichen, discípulo de Juan Grela, quien a su vez lo pone en contacto con Leónidas Gambartes: la mejor tradición pictórica en el marco de la recuperación de lo americano.

Lo blando y lo duro
El dibujo, entendido como tal y extendido a diseño, avanza sobre el plano, y lo va cubriendo, mientras la pintura, que funciona desde el color, compone sobre esa masa quebradiza. En la tela, cuchillos megalíticos, lanzas quebradas: el sol incide sobre la piedra, y los destellos son opacos, otras veces calcinantes. Es petro-glifo, piedra tallada donde el buril se amansa en la totalidad del muro imaginario. Hay sectores que funcionan como guardas, y Maira se impone “trabajar la parte blanda”, a modo de imprimación: la huella recuerda lo vegetal anterior, re-escritura que, según Mircea Eliade, implica la imagen de comunicación y apertura que los más arcaicos niveles de significado expresa la posibilidad de trascendencia, rito de pasajes de un modo de ser a otro: mineral>vegetal>animal>conciencia. Civilizaciones que se transfieren y transforman.

Lo lítico
Superficies texturadas anidan en el plano, mientras fragmentos quedan flotando, aplastados contra la pared caliza del cuadro, que detiene la fragmentación.

Reafirmación de bidimensionalidad, Maira aventura redes de piedra que sostiene entretejidos y entrecruzados: cañamazo, donde se incrustan cuños y objetos, celebrantes, al modo de lo que significarán textiles y vasos ceremoniales para el Neolítico. A través de formas geométricas y el uso del color, su semántica opera de espacio acogedor para la imago mundi con el cual el antiguo convivía, y que advierte presente para la indagación pictórica de Maira, ahora estructura lítica transpuesta al plano. Sintaxis de lo americano, es “piedra del sol”, al decir de Octavio Paz.

Sol y tierra americanos
Por este contraste recupera, y continúa lo que ya aparecía grabado en rocas o huesos parietales del Paleolítico americano: es, más que anuncio de la escritura, pensamiento en obra. Así Maira anuda la tierra y el cielo, el sol y la luna en lo sagrado, enlazando el imaginario precedente; a través de la huella del carbón que se convierte en el arco-iris de la gama cromática, la tierra se deja cubrir por el sol, que ahora se despliega en espectro dador de luz, de vida. Solo a través del proceso, es decir del tiempo, madura el fruto, que es su labor: pintar. 

Maira torna presencia la palabra de Huitzilopochtli “… de muchos colores algodón e lilados; todo lo tengo de ver y tener, pues me es mandado, y mi oficio, y a eso vinne”.  

Osvaldo Mastromauro
Asociación Argentina e Internacional
de Críticos de Arte.

 

Dirección

Arcos 4267

Cómo llegar

Cómo llegar:
Colectivo: Líneas 15, 19, 28, 29, 57, 59, 60, 68, 71, 117, 130, 133, 152, 161, 168, 184, 194
Datos de Contacto:
Tel.: +54 11 4703 4494
E-mail

 
  

Fuente consultada:

 – Información y fotos proporcionadas por Marcelo Maira
  

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