Cafe Tortoni, Monserrat, Ciudad de Buenos Aires

25 DE JULIO, 2008 | Grondona Olmi, Verónica

Su dueño original tomó prestado el nombre de un establecimiento del Boulevard des Italiens, en Paris...

Café Tortoni, por Baldomero Fernández Moreno – 1925

A pesar de la lluvia yo he salido
a tomar un café. Yo estoy sentado
bajo el toldo tirante y empapado
de este viejo Tortoni conocido.  

¡Cuántas veces, oh padre! habrás venido
de tus graves negocios fatigado
a fumar un habano perfumado
y a jugar al tresillo consabido  

Melancólico, pobre, descubierto,
tu hijo te repite, padre muerto.
Suena la lluvia, núblanse mis ojos.  

Sale del subterráneo alguna gente,
pregona diarios una voz doliente,
ruedan los grandes autobuses rojos.  

Un inmigrante francés de apellido Touan decidió inaugurarlo a fines de 1858. En el gran mapa mercantil de Buenos Aires, editado en 1870, se lo ubica en la esquina de Rivadavia y Esmeralda donde figura con el nombre de su propietario. El nombre “Tortoni” lo tomó prestado del de un establecimiento del Boulevard des Italiens, inaugurado en 1798 por un napolitano que hizo fortuna en Paris, en el que se reunía la elite de la cultura parisina del siglo XIX. Actualmente, el café parisino no existe.  

En 1880 el Café Tortoni fue trasladado a su ubicación actual con la entrada por Rivadavia. Y en 1894, cuando nace la Av. de Mayo, el café tiene dos entradas. Es decir, por ambas puertas han entrado los fantasmas de Buenos Aires.

La sala de lectura era la peluquería del café, que era una de las características que en general tenían algunas confiterías de esa época. Un intendente dono 80 libros para dar un puntapié inicial para hacer una biblioteca del tango y del lunfardo. Y allí se reunía la Academia del Lunfardo.  

El palco que se encuentra encima de la barra puede ser el único palco que queda en un café de Buenos. En él actuaban las orquestas de tango, las orquestas de señoritas y las vitroleras. Las orquestas de señoritas lo mismo interpretaban, muchas veces desafinando bastante, pasos dobles, foxtrot, valses, o melodías de la llamada música ligera, mezclados con tarantelas o fragmentos de Debussy.  

Vitroleras, esas mujeres que desde el palquito, cuando no actuaba alguna orquesta, mantenían la música en el salón, justamente a través de las que en esa época se denominaban vitrolas. Y después, los tocadiscos, mucho antes de los casetes o los compacts de hoy.

Esas vitroleras, que atendían los pedidos de la clientela por determinadas piezas musicales, podían descender del palco para escuchar, desde detrás del mostrador, los pedidos de los más interesados en dialogar personalmente con ellas.

En 1926 los dueños de ese entonces decidieron cederle la sala del subsuelo a La Peña, que fomentó la protección de las artes y las letras hasta su desaparición, en 1943, y que era capitaneada por Benito Quinquela Martín. Luego se decidió seguir con la tradición cultural de ese subsuelo, nombrándolo Sala Quinquela Martín.

Dirección

Av. de Mayo 825

Cómo llegar

Cómo llegar:
Colectivo: Líneas 2, 7, 9, 10, 17, 22, 24, 28, 29, 39, 45, 50, 56, 59, 60, 64, 67, 70, 86, 91, 98, 100, 103, 105, 111, 126, 129, 146
Subterraneo: Estación Piedras de la Línea A, estación Av. de Mayo de la Linea C,

Datos de Contacto:
Tel.: +54 11 4342 4328
Web

Fuente consultada:

-“El País que no Miramos”, serie de documentales para televisión producidos por Iván Grondona. Archivo General de la Nación, video 61, programa 5.

– Web: www.cafetortoni.com.ar

Glosario:

Tresillo Juego de naipes carteado que se juega entre tres personas, cada una de las cuales recibe nueve cartas, y gana en cada lance la que hace mayor número de bazas. (Diccionario de la Real Academia Española. Vigésima segunda edición.)

Lunfardo Habla que originariamente empleaba, en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, la gente de clase baja. Parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el español de la Argentina y el Uruguay. (Diccionario de la Real Academia Española. Vigésima segunda edición.)

Benito Quinquela Martín (1890-1977) Fue el pintor del Riachuelo por excelencia, y el más popular de los pintores argentinos. Su obra figura en los mejores museos de arte de Europa y América.

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