La Casa Mariani – Teruggi en la Ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires

30 DE JUNIO, 2013 | --

El sitio se ha recuperado materialmente y resignificado desde una doble perspectiva: en la evocación de la barbarie y de sus víctimas y en la esperanzada búsqueda de su nieta por parte de María Isabel Chorobik de Mariani (Chicha).

El 24 de noviembre de 1976 –al cumplirse seis meses del golpe de Estado que instauró la última dictadura en la Argentina- las fuerzas de la represión ilegal lanzaron sobre esta casa un desmesurado ataque que tuvo como resultado el asesinato de cinco militantes (Diana Esmeralda Teruggi de 26 años; Daniel Mendiburu Eliçabe de 25 años; Roberto César Porfidio de 31 años; Juan Carlos Peiris de 28 años, y; Alberto Oscar Bossio de 34 años) y la desaparición de Clara Anahí, de tres meses de edad, hija del matrimonio formado por Diana Teruggi y Daniel Mariani (Daniel Mariani, de 29 años, salvó su vida ya que en ese momento no se encontraba en su hogar; pero fue asesinado por la represión ilegal el 1° de agosto de 1977 en las adyacencias de 132 y 35, en la ciudad de La Plata); quien aún permanece desaparecida (Clara Anahí, de tres meses de edad, sobrevivió al ataque -según varios testimonios- y fue sustraída con vida de la casa por personal de las “fuerzas conjuntas”; no teniéndose hasta la fecha noticias ciertas sobre su destino).

El operativo desarrollado a plena luz del día, dejó en la vivienda las marcas de varias horas de ataque con armas de distinto tipo y calibre.

Se trata de una austera vivienda construida en la década de 1940 en un terreno entre medianeras –ubicado en el borde de la planta fundacional- de 26 x 8m, que tipológicamente responde a un híbrido que marca la transición de la histórica casa chorizo a la comúnmente denominada casa cajón.

La Casa tiene una organización compacta: jardín delantero, una sucesión de dos habitaciones (dormitorio hacia la calle y comedor mediterráneo), recibidor y cocina con vistas a un estrecho patio lateral. Desde el comedor –integrado a la cocina a través de un gran vano- se accede a un paso, que conduce al baño y a una habitación construida con posterioridad al resto de la casa. Alineada con la cocina aparece una segunda dependencia de servicio (quizá, originalmente un lavadero); entre ambas se desarrolla una galería -con cubierta de chapas y tirantería a la vista- que amplía la superficie del patio lateral. Tardíamente se dispuso un garaje sobre parte del jardín delantero.

Los aspectos materiales de la Casa responden a los parámetros técnicos y económicos habituales para este tipo de viviendas aditivas, características de las áreas alejadas del centro de la ciudad: mampostería de ladrillos comunes, cubierta de chapa ondulada sobre tirantería de madera, carpinterías estándares de madera. El baño y cocina tuvieron alguna renovación en artefactos y revestimientos.

Tras ser adquirida por el matrimonio Mariani-Teruggi en 1975, un pequeño lavadero y el galpón trasero fueron transformados a fin de desarrollar dos actividades: la publicación de la revista Evita Montonera, a partir de montar una imprenta clandestina y la elaboración de conservas de conejo como emprendimiento familiar que justificara la intensa –e inusual- actividad desarrollada.

En el interior del galpón se construyó un estrecho local donde funcionaría la imprenta a partir de levantar una pared paralela a la medianera del fondo del terreno, dejando entre ambas un espacio de 1,40 m. de ancho. A este embute se accedía por un pequeño vano ubicado bajo una mesada de trabajo dispuesta contra una de las medianeras laterales, mientras que el cierre del mismo lo producía una compuerta formada por un marco metálico completado con mampostería –equivalente al resto del muro- que se deslizaba sobre rieles. El desplazamiento a través de un tornillo sinfín se realizaba por medio de un mecanismo electromecánico accionado a partir de puentear dos “cables pelados” que aparentaban ser parte una instalación inconclusa.  

Luego del ataque la Casa quedó expuesta a distintas circunstancias, en principio porque estaba deshabitada y “abierta”, prácticamente sin carpinterías.

Así, la ausencia de elementos como producto del vandalismo a que fue sometida, había contribuido a desdibujar la identidad de la vivienda, mientras que algunos de sus componentes originales tenían serios deterioros; tal es el caso de los cielorrasos -en especial el del garaje y el del dormitorio principal- que presentaban múltiples desprendimientos a partir de perforaciones punzantes provocadas por las armas de los atacantes y estaban a punto de colapsar.   

Los muros horadados por los proyectiles presentaban fragmentos disgregados y en los que habían “sobrevivido” al ataque y se mantenían en pie –sobre todo en el sector galpón- las marcas de los impactos de bala estaban ya erosionadas y comenzaban a difuminarse a causa de desprendimientos.

Sin embargo, el hecho de haber permanecido «en el mismo estado en que quedó desde el día del ataque» es la causa que según el decreto 848/2004, «la convierte en el único testimonio edilicio de su tipo existente en el país». En 1998, el Municipio de La Plata lo declaró de Interés Municipal por su valor histórico, y dos años más tarde el Senado bonaerense la consideró parte del patrimonio cultural de la provincia.

A fin de conservar la Casa en tanto documento y revalorizarlo como sitio de memoria, fue necesario elaborar una propuesta cuyo objetivo fuera detener el deterioro de sus componentes, consolidar los elementos con riesgo estructural e instrumentar una serie de acciones tendientes a restaurar en forma integral la obra, fijando como premisa no alterar sus características materiales y, fundamentalmente, conservar las huellas del ataque. Sobre esta base, el Gobierno nacional otorgó un subsidio para la realización de las obras necesarias.

El caso requirió –paradójicamente- la consolidación de la destrucción, ya que ésta es la huella del hecho histórico de mayor significación: el ataque a la Casa.

Se entendió que la Casa en tanto SITIO DE MEMORIA estaba atravesada por tres dimensiones:

a. Histórica (desde lo atinente a la vida doméstica de la familia que la habitó y la militancia de quienes allí trabajaron, hasta el ataque en sí)
b. Arqueológica (el sitio como portador de vestigios materiales de esos momentos históricos)
c. Arquitectónica (la Casa como “artefacto” disciplinar)

En base a estas reflexiones se decidió que la restauración debía poner en escena el momento inmediatamente posterior al ataque y así hacer legible la Casa como Sitio de Memoria.

A partir de esta premisa se trabajó con fuentes documentales que permitieran una aproximación más ajustada al estado de la vivienda en ese “punto cero”, analizando:  

 – diversas fotografías –las aparecidas en los diarios el día 25 de noviembre, las pertenecientes al archivo personal de Chicha Mariani (el archivo institucional de la Asociación Anahí junto con el archivo personal de la señora María Isabel Chorobik de Mariani, fue incorporado en el mes de Agosto del 2006 al programa Memorias del Mundo de la UNESCO), las tomadas por el fotógrafo Carlos Mamud a principios de los años ochenta-;  
 – textos (como «La casa de los conejos», de Laura Alcoba, Edhasa, 2008; «Dar la vida, la resistencia en la casa de la calle 30», de Lalo Painceira, Editorial La Campana, 1993;  «Chicha. La fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo», de Juan Martín Ramos Padilla, Editorial Dunken, 2006; y los expedientes judiciales vinculados) y;
– los relatos de Chicha. Ella describió cada uno de los locales precisando el equipamiento con que contaban, la posición de los muebles, los trabajos que su hijo hizo en la Casa y hasta los colores que había utilizado en componentes faltantes. Estos elementos ayudaron a precisar los límites de la restauración.

Pero la principal necesidad era realizar una intervención cuyo objetivo prioritario fuese detener el deterioro y conservar las marcas del hecho histórico memorable.   Por tanto, la intervención debió pensarse desde una perspectiva afín al tratamiento de los sitios arqueológicos, en los cuales tras excavar debe realizarse una cubierta de protección. Esa cubierta debía tratar de conservar las características ambientales de la Casa, no restando la luminosidad original ni interfiriendo en la lectura integral del bien patrimonial.  

El proyecto se desarrolló entonces a partir de disponer una cubierta translúcida destinada a proteger las partes más expuestas de la vivienda, tales como la fachada principal y la correspondiente al patio lateral y la casi totalidad del techo.  

La escalera de un tramo conduce a una pasarela que se desarrolla por encima de los techos originales de la vivienda, con el fin de organizar un recorrido destinado a reconocer el nivel desde donde se desarrolló parte del “operativo” -medianeras y cubiertas de las casas vecinas- y visualizar las huellas del ataque, particularmente en el tanque de agua y en las chapas de distintos sectores de la cubierta.  

 La geometría adoptada, rotada 30º respecto a la de la vivienda, está orientada a dotar a la nueva intervención de una identidad geométrica respecto a la de la casa existente, propiciando la diferenciación entre el objeto de memoria, propiamente dicho y la estructura que lo protege.

Para la materialización de la nueva intervención se optó por la utilización de perfiles normales de acero laminado abulonados, con la idea de enfatizar la idea de reversibilidad: todo es desmontable.  

El sitio se ha recuperado materialmente y resignificado desde una doble perspectiva: en la evocación de la barbarie y de sus víctimas y en la esperanzada búsqueda de su nieta por parte de María Isabel Chorobik de Mariani (Chicha).   

El proyecto de restauración y la dirección de los trabajos desarrollados en la Casa Mariani – Teruggi, fueron realizados por los arquitectos Ana Ottavianelli y Fernando Gandolfi, recibiendo el Primer Premio Nacional a la mejor intervención en obras que involucren el patrimonio edificado otorgado por SCA/CICoP en su categoría y obtuvo una Mención en la Bienal de Arquitectura de Quito; ambos en 2012.

 
La Casa Mariani-Teruggi fue declarada Monumento Histórico Nacional, al cumplirse veinte años de la reinstauración de la Democracia en Argentina y fue reinaugurado como Sitio de memoria, el 19 de marzo de 2011.  

La transmisión del mensaje a partir del relato oral de los guías que genera cada recorrido por la Casa se traduce en el conocimiento de las circunstancias históricas por las que atravesó el Sitio, potenciando su capacidad de generar un sentido crítico ante la evidencia de lo sucedido; brindando a la Sociedad la oportunidad de traducir los vestigios, las marcas, en elementos de reflexión para comprender el presente desde lo acontecido en el pasado.

Walter Benjamín afirmaba, en su «Tesis de filosofía de la Historia” (Editorial Taurus, 1989), que “…todo documento de cultura es a su vez documento de barbarie” . En un sentido literal, la Casa Mariani Teruggi resulta elocuente “en tanto documento de barbarie”; su destrucción es un claro testimonio de la violencia indiscriminada ejercida por el Estado durante la última dictadura militar.     

Ana Ottavianelli y Fernando Gandolfi son arquitectos graduados en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata, donde se desempeñan como profesores titulares ordinarios e investigadores del HiTePAC (Historia, Teoría y Praxis de la Arquitectura y la Ciudad – Instituto de investigaciones FAU/UNLP). Desarrollan actividades en el campo de la restauración e intervención en edificios históricos, siendo autores del proyecto de conservación, restauración e intervención del Sitio de Memoria Casa MARIANI-TERUGGI / Monumento Histórico Nacional y de la dirección técnica de la obra. Obtuvieron el Primer Premio en la categoría B1 del Premio Nacional SCA/CICoP a la mejor intervención en obras que involucren el patrimonio edificado 2012, y la Segunda Mención Internacional en la XVIII Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito con la Casa Mariani-Teruggi.

 

Datos de Contacto:
Calle 30 N°1134 entre 55 y 56
La Plata, Pcia. de Buenos Aires Tel. Asociación Anahí: 0221 4212681
e-mail: asociacionanahi@yahoo.com

Horario de visitas:
Sábados de 11:00 a 17:00
Abierta el 24 de marzo, el 12 de agosto, el 24 de noviembre de cada año y la Noche de los Museos, que suele ser en mayo.  

Dirección

Calle 30 N°1134 entre 55 y 56

Cómo llegar

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Tel. Asociación Anahí: +54 (0)221 4212681
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Horario de visitas: Sábados de 11:00 a 17:00
Abierta el 24 de marzo, el 12 de agosto, el 24 de noviembre de cada año y la Noche de los Museos, que suele ser en mayo.

 

Fuente consultada:

–  Adaptación del texto escrito por los arquitectos Ana Ottavianelli y Fernando Gandolfi sobre la Casa Mariani – Teruggi.   

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