Centro Cultural Kirchner -CCK-, en San Nicolás, Ciudad de Buenos Aires

Inaugurado el 28 de septiembre de 1928, tras su restauración finalizada en 2015, el palacio se constituye hoy en uno de los centros culturales más importantes del mundo
A fines del siglo XIX, en el marco de la serie de grandes edificios públicos a través de los que el Estado Nacional buscaba proyectar su imagen de modernidad y auge económico, comenzó a gestionarse la construcción de un palacio para el Correo Central. El entonces presidente Miguel Juárez Celman nombra para este propósito a Ramón J. Cárcano como Director de Correos y Telégrafos, quien llevó a cabo importantes reformas en el sistema postal del país, e impulsó la construcción de un “gran palacio” para la sede central del organismo a su cargo.  

El proyecto fue encargado al arquitecto francés Norbert-Auguste Maillart, que se instaló en Buenos Aires en 1887 y presentó una primera propuesta en 1888, que debió reformularse hacia 1908. Entre 1911 y 1912 se produjeron avances en las obras, pero una vez más fue modificado el proyecto: se quitaron las pasarelas perimetrales y se incorporó un gran esqueleto de acero que alivianaba el edificio y lo convertía en una de las obras más modernas del país.  

Los trabajos lograron finalizarse en 1928, año en que es inaugurado el edificio por el presidente Marcelo T. de Alvear. Aunque alejado del diseño original de Maillart, el edificio resulta un exponente clásico de la arquitectura del academicismo francés. Su cuerpo simétrico, sin construcciones vecinas y con magníficas perspectivas urbanas, destaca los elementos de composición de toda obra monumental inscripta en esa corriente: basamento con arquerías de acceso, fuste de varios pisos y coronamiento con mansarda, todos ellos unificados por el lenguaje clasicista de la ornamentación.


El proyecto del Centro Cultural Kirchner (CCKirchner) fue una iniciativa del ex-presidente de la Nación, Néstor Carlos Kirchner -su padre, también llamado Néstor Carlos Kirchner, al terminar sus estudios ingresó en el correo como empleado, donde llegó a ser tesorero, lo que provocó en su familia en general un vínculo especial que une fuertemente su historia personal con el Palacio de Correos-, y de la actual Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.   

En el interior, recientemente restaurado, se conservan el equipamiento original en las salas de atención al público, valiosos cerramientos de vitreaux, y un importante patrimonio histórico-artístico, integrado por esculturas (M.Fiot, M.Chirico y otros) y pinturas (Bernaldo de Quirós, Lola Frexas y otros). 
   

En términos de infraestructura la obra tiene una relevancia trascendental, puesto que se trata de la recuperación y refuncionalización de uno de los edificios más importantes de Buenos Aires, declarado Monumento Histórico Nacional en 1997 y cuyo mobiliario también fue reconocido como patrimonio histórico.  

Si el proceso de construcción del antiguo Palacio de Correos duró 40 años, su restauración y remodelación –obra no menos compleja– llevó 5 años de intenso trabajo hasta llegar a convertirse en el CCKirchner que puede recorrerse al día de hoy.

Los trabajos de restauración y puesta en valor incluyeron las cuatro fachadas del edificio y todo su interior; estas obras comenzaron en 2009 y abarcaron los amplios salones ceremoniales y la recuperación de sus luminarias, ascensores, teselas francesas, herrería y carpintería en general.  

También, se crearon nuevos espacios que posibilitan la presentación de una amplia y diversa oferta cultural, ya que entre sus objetivos se encuentra el de constituirse en un multi-espacio para que los artistas de todo el país presenten sus obras. 

Así, el CCKirchner posee diversas salas para exposiciones, conciertos, obras de teatro, y presentaciones culturales diversas, como:

  • La Cúpula: un espacio de 500 m2 para usos múltiples, con escenario levadizo (38m2 escenario) y luces escénicas; con capacidad para 250 personas, cortinados acústicos motorizados y montacargas. Los miradores son el primer punto panorámico público y de acceso gratuito de la ciudad de Buenos Aires, desde ahí se puede ver hacia Puerto Madero y el Río, por un lado; y por el otro, hacia las cúpulas de los demás edificios linderos, la Casa Rosada, la Aduana Taylor. Originalmente la cúpula era un espacio residual, que fue restaurado para convertirse en una sala, y se le reemplazaron las pizarras por un vidrio facetado que junto a un sistema lumínico computarizado (de luces de led) se convierte en un atractivo para la ciudad
  • La Ballena Azul: una gran sala de música sinfónica para 1.750 espectadores, distribuidos interiormente en 3 niveles o bandejas; con un órgano tubular fabricado en Alemania por la firma Klais que fue especialmente diseñado para esta sala; un escenario para orquestas sinfónicas de aproximadamente 110 músicos (250m2); un sector del coro tras el escenario con 122 sillas.
  • Sala de Música de Cámara para 540 personas.
  • La Gran Lámpara, una estructura vidriada colgante que emula una Gran Lámpara; sostenida desde un entramado de vigas Vierendeel. Se encuentra, con sus 900m2, en el corazón del Centro Cultural, como una estructura colgante y vidriada, y cuenta en su interior con dos niveles independientes para exposiciones artísticas. 
  • Salón de los Escudos.
  • Sala Argentina: revestida en madera, es considerada la hermana pequeña de la “La Ballena Azul”. Con una gran acústica, allí pueden realizarse tanto conferencias como espectáculos musicales y multimedia. Tiene capacidad para 534 personas y se accede a ella desde el subsuelo.
  • 6 auditorios multimedia creados en el área de las antiguas oficinas que se encontraban en desuso en los pisos 4to., 5to. y 6to., transformadas en nuevos espacios para reuniones, proyección de videos, conferencias, exposiciones y antesalas. Cuentan con capacidad para más de 104 espectadores cada una, salones de usos múltiples y vestíbulos que dan cuenta el esplendor del edificio. 

A su vez, en los pisos superiores (7mo.) se restauraron las carpinterías de la biblioteca y de la hemeroteca.   

Finalmente, la Sala Néstor Kirchner mantiene viva la memoria del ex-presidente a través de una instalación que invita a una experiencia sensorial; y la Sala Eva Perón propone un viaje a la intimidad de la ajetreada vida de Eva Perón y de lo que fue el comienzo de su Fundación de Ayuda Social, diseñada por Leandro Panetta con el asesoramiento histórico de Araceli Bellota y la producción de Proyecto Experience.

De esta manera, con más de 100.000 metros cuadrados, el CCKirchner se lista entre los de mayor envergadura a nivel mundial como L’ Auditori, de Barcelona; el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid; el Tate Modern de Londres y el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou, de Paris.

Lamentablemente, el CCK se encuentra cerrado desde que asumiera el Presidente Mauricio Macri. Pese a la magnificencia del centro cultural, y a su objetivo que fue el de constituirse en un espacio para la exhibición de las expresiones culturales de la región, de manera inclusiva, y al alcance de todos los públicos, no solo por ser gratuito, sino porque los contenidos eran pensados para atraer a públicos amplios tanto desde su propuesta para todas las edades, como de intereses culturales diversos (a diferencia de otros centros culturales, que por más que sean gratuitos, son pensados para públicos intelectuales o educados en sus propuestas específicas, como es el caso de la Usina de las Artes), desde el cambio de gobierno únicamente ha sido utilizado para recibir al Presidente de Francia, François Hollande.




Fuente Utilizada

- Web: monumentosysitios.gov.ar/ a febrero 2011   
- El Centro / Historia. Centro Cultural Kirchner. Disponible en http://www.culturalkirchner.gob.ar/www/548/20453/historia.html a noviembre 2015

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