Petroglifos en las orillas del Río Jáchal, en las inmediaciones de la ciudad de Jáchal, provincia de San Juan

En la roca se destaca el rostro de la “Llorona”, característica de la culturas del Noroeste Argentino. Hay también un grabado que muestra a una manada de auquénidos.
En la ciudad de Jáchal, provincia de San Juan, República Argentina, a finales del año `70, fui protagonista del hallazgo de un petroglifo a orillas del Río Jáchal. La búsqueda comenzó, allá por el año `65.

Anteriormente a esas fechas, solía ir al distrito de Bella Vista, distante a 2 Km del lugar donde resido, que es la Puntilla. Allá nos reuníamos, jóvenes en aquel entonces, a realizar unas tareas agrícolas. Las tareas eran desde la siega hasta la recolección de las gavillas de trigo. Esta última tarea se denominaba el Alza del Trigo.

De mi parte, no era tanto el interés por el trabajo, sino lo que más me llamaba la atención era la hora, en que después del almuerzo, surgían entre las personas mayores los más interesantes relatos sobre los lugares que ellos conocían.

En aquellas conversaciones, lo que más se destacaba, eran las experiencias vividas por un baqueano, el cuál fue arriero, cuando desde esta zona se trasladaban mulares hasta Bolivia, cuando ese país estaba en guerra con el Paraguay. Este señor era el querido y siempre recordado tío Manuel de Cruz, al cuál debo mi temprano despertar por la investigación arqueológica. Él y otros ancianos, desde aquel entonces en sus charlas, comentaban que existían ciertos lugares en los cuales había piedras con “dibujos” de diferentes tamaños. Estos grabados eran semejantes a animales que pertenecían a la fauna del lugar, y otros eran indescifrables para ellos.

Entre esos relatos, se hablaba que existía una piedra con “dibujos”, empotrada en la barranca del Barreal de Pachimoco, distante del distrito Bella Vista, a 5 km hacia el oeste, a orillas del río Jáchal, pero que últimamente no se veía y suponían que pudo desprenderse de la barranca y quizás pudo ser arrastrada por las aguas, cuando en periodos estivales el río crecía en su caudal. Pero esto último, suponían imposible pues la piedra era de gran tamaño.

El tiempo fue pasando y más grande eran las ansias por ubicar y encontrar aquella piedra de la cuál hablaban tanto los paisanos. En varias oportunidades realizaba caminatas observando siempre la orilla baja de la barranca del Barreal. Siempre mis ojos se detenían en una roca, que sobresalía en la superficie de la arena.

Un día salí a recorrer la zona, pero esta vez llevé una pala, con la intención de hacer una excavación para ver si por casualidad sería quizás la piedra de la cual hablaban aquellos personas años atrás.

Al quedar casi al descubierto, se pudo observar que tenía algunos signos que podrán ser los “dibujos” de los cuales comentaban. Así quedó por algunos momentos, pues era necesario ir al río, distante a unos 60 metros para traer agua, y así proceder al lavado y extraer una fina capa de arcilla que la cubría. Fue tan grande la sorpresa al comprobar que los signos eran realmente grabados, hechos en una roca granítica. El esfuerzo había sido grande, pero con un resultado exitoso.

Se desconoce su posición original, pero debido a una cavidad rellena con arrastre, su ubicación podría ser en ese lugar originariamente, y al desprenderse rodó unos 12 metros quedando enterrada por la arena, asomando tan solo una pequeña proporción en la superficie. Desde ese lugar a unos 600 metros, se encuentra un túmulo ceremonial que los antiguos pobladores originarios llamaban “Huaca” o “Guaca”. Ese lugar está muy deteriorado por causa de que lo visitan personas que realmente ignoran el valor histórico – cultural que representa a nuestro patrimonio.

En el lugar donde se encuentra la Huaca, todavía hay fragmentos cerámicos y líticos que pueden servir para la identificación cultural. Precisamente en el petroglifo existen unos grabados geométricos que indicarían sitios sagrados.

En la roca se destaca el rostro de la “Llorona”, característica de la culturas del Noroeste Argentino. Hay también un grabado que muestra a una manada de auquénidos. Otra figura representa un lugar sagrado, que se supone en un sitio ceremonial distante a unos 6 km al oeste, enclavado en una planicie a más de 1500 msnm.

Este hallazgo fue publicado por Diario de Cuyo en la edición del 13 de Mayo de 2007. También fue denunciado a Gendarmería Nacional para que catalogue y proteja el sitio.



Fuente Utilizada

- Información y fotos proporcionadas por Juan Luis Díaz en abril de 2013.  

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