Mitos, leyendas, tradiciones orales
Milagro de la Virgen de Luján, provincia de Buenos Aires
El boyero entendió entonces que, lo único que podía impedir la continuidad de la marcha, era el deseo de la Virgen de quedarse en ese lugar.
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Imagen de la Virgen de Luján Autor: Iván Grondona
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Según Juan M Vigo, historiador argentino, "el milagro de la presencia de la Virgen", en la ciudad de Luján, "es probablemente la leyenda religiosa más antigua y, tal vez, la más difundida de cuantas circulan de boca en boca desde hace siglos en la Argentina.”
En 1630, el portugués Antonio Farías de Saá hizo traer desde Paracaiba, Brasil, dos imágenes de la Inmaculada Concepción para la capilla de su estancia en Sumampa, Santiago del Estero.
Al llegar a las proximidades del río Luján la carreta hizo una parada en la estancia de Don Diego Rosendo. Los troperos no pudieron volver a poner en marcha la carreta, tirada por bueyes. Eso hizo que el boyero decidiera aliviar el peso de la carga.
A pesar del escaso tamaño de una de las imágenes de la virgen, en el momento que bajaron el cajoncito que la transportaba, los bueyes insinuaron la posibilidad de reanudar la marcha, por lo que intentaron acomodarla nuevamente entre la carga pero, al subirla, nuevamente la carreta tornó a detenerse. Descendida por segunda vez la imagen, una vez más el vehículo pudo andar.
Parecía imposible que el pequeño envoltorio y su mínimo peso impidieran la reanudación. El boyero entendió entonces que, lo único que podía impedir la continuidad de la marcha, era el deseo de la Virgen de quedarse en ese lugar.
Hecha la prueba de volver a descenderla y comprobar una vez más que la carreta reanudaba inmediatamente la marcha, tanto el boyero como el encargado de la carga decidieron que, el único impedimento para continuar no era otra cosa que un deseo de la Virgen de quedarse ahí.
Así que la imagen fue dejada con Don Rosendo que inmediatamente le dedico a la Virgen un negrito para cuidarla y encargarse de mantener encendida una lámpara al pie del oratorio que, cada vez fue más popular a raíz de los milagros que comenzaron a registrarse.
Hacia 1671 la imagen fue trasladada a la ciudad de Luján, donde en 1762 se terminó un primer santuario.
El 3 de diciembre de 1872 se realizó la primera peregrinación de católicos para venerarla en Luján.
Hoy, la imagen descansa en la Basílica de Luján. El camarín donde se encuentra conserva la imagen de la Virgen y la lámpara votiva que lo complementa, hecha con el oro y la plata de los votos hechos a la virgen.
Acerca de esta nota...
Autor de la nota: Grondona Olmi, Verónica
Fuentes utilizadas:
- Monumentos Históricos de la República Argentina. Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos. Secretaría de Cultura y Comunicación. Presidencia de la Nación. Año 2000. Pág. 146.
- "El País que no Miramos", serie de documentales para televisión producidos por Iván Grondona. Archivo General de la Nación


